Romanticismo

Posted On 8 enero, 2014 By In ENTRETENIMIENTO, Sex Zown And 1172 Visitas

Sexo… ¿En segundo plano?

Puede ser que viviendo en esta era un tanto acelerada, el sexo en pareja pasa muchas veces a ser requisito en la relación. Lo que se ha estado promoviendo, al menos del lado publicitario y en algunos casos (dependiendo la región, zona y hasta tipo de escuela) es, que no se debe tener miedo a ser una pareja sexualmente activa, siempre y cuando se mantenga un cuidado por parte de la misma.

He platicado con parejas que una vez que se acostumbran a ser sexualmente activas y en caso de que la relación termine, buscan mantener esa actividad de forma personal. Hay incluso quienes pueden desarrollar la capacidad de mantener una relación donde el afecto no intervenga, ¡vamos! A tener una pareja sexual. Que debe quedar claro que este tipo de pareja es diferente a lo de “amigos con derecho”; ya que, una pareja sexual es sólo una compañía con quién follar. Nada de “te veo luego” o “vamos por un café” ¡NADA! Única, exclusiva y puramente para el sexo.

También he tenido casos donde se prefiere que exista al menos una conexión emocional, pero nada de obligaciones. El caso, como ellos dicen “es no estar fuera de circulación”. Independientemente de la decisión que se tenga, este tipo de personas en su mayoría, son conscientes de lo que se hace. Aunque claro (y hablo por experiencia), muchas veces no de lo que buscamos. Muchos dirían que es satisfacción al momento, y es cierto.

Pero entonces, ¿por qué existen parejas que dejan el sexo en segundo plano?

Una pregunta bastante interesante y debo reconocer que la respuesta que me dieron fue de lo más cursi que se puedan imaginar: “Para recuperar el romanticismo en pareja”. Ustedes ya me conocen, no soy cursi pero…  Es verdad. Vivimos tan acelerados que nos hemos acostumbrados a mantener cierto ritmo hasta con la pareja. Nos acostumbramos a algo que nos funciona o que nos satisface y queremos que con una nueva pareja se mantenga. ¡VAMOS! A los dos meses de relación muchas se casan, a los dos días ya andan en moteles, a la semana ya tienen una nueva pareja ¿y qué provoca esto? Que ni la pareja y ni la persona sepan disfrutar lo que están viviendo, esto tanto de manera personal como en compañía.

Debo admitir que esa respuesta me hizo querer vomitar corazones de chocolate, pero es cierto. Admito que dentro de la actividad de una pareja, así como es obligatorio el ser conscientes y precavidos en su vida sexual TAMBIÉN, deben ser conscientes en su vida y disfrute de ellos mismos.

Las salidas románticas, las declaraciones después de un tiempo de salir, las citas, ir a por un helado, caminar sin rumbo en el centro, pasar tiempo con los amigos, con la familia, llamar o dejar algún mensaje… Es cierto, hemos perdido el romanticismo de ser y tener pareja. Preferimos chatear hasta la madrugada, salir a pistear, pasar al motel, llegar al antro y seguir chateando. Literalmente y tras analizar la respuesta que me dieron, me sentí como en Gataca (película), tal vez no llegamos a hacer estudios de ADN, pero en nuestro caso nos basta, revisar el perfil de la persona, checar su signo zodiacal en cualquier página de horóscopos y ver su compatibilidad para ‘decidirnos’ si coquetearle o no.

¿Es estúpido, no crees? Yo creo que si.

Entonces, ¿qué sentido tendría mantener el sexo fuera de la pareja por un tiempo?

Creo que propiciaría a una conexión sana en pareja. En cierta forma, obligaría a la pareja a conocerse y reconocerse a sí mismas dentro de la compatibilidad que se están formando. Hay que hacer notar que, en parejas actuales de a partir de los 28 años de edad no son afines a las redes sociales. Esto es independiente de si tienen o no una relación, las parejas que se forman o son estables ya a esta edad no interactúan (tanto) en las redes sociales ni se exponen tanto a ellas de manera sentimental. A diferencia de un adolecente o de un joven adulto (no mayor a los 25 años) que gustan de exponerse hasta en calzones en las mismas redes.

Habría que hacer conciencia que, además del uso de un anticonceptivo, el rescate del romanticismo en la pareja es importante. Después de todo, no es sólo un pedazo de carne para follar.

Además, ¿pueden imaginar la intensidad con la que se daría el encuentro? ¡¡Woooooww!! Y no lo digo sólo por el físico, sino por la conexión emocional, personal, mental y hasta espiritual que se reflejaría en ese momento. Tal vez, habría que dar alguna clase de sexo tántrico cuando se hable de preservativos en la escuela. Tal vez, habría que obligar la terapia de pareja una vez al año y que sea cubierta por parte del seguro laboral.

Tal vez, habría que regresar a las serenatas, a los noviazgos largos, a las salidas con permiso, a los ramos de flores, a las cartas perfumadas, a las llegadas tempraneras a casa después de verse, a las pláticas afuera de la casa o en los balcones…

Sería lindo, ¿no crees? Porque, haciendo memoria en las quejas comunes de una pareja dicen y se dicen: “no es romántic@”, “no tiene detalles”, “sólo nos vamos por ahí”, “comienza a hacerse costumbre”, “salir es rutinario”… Y demás cosas. Curiosamente, no es algo que venga de una parte, la realidad es que la queja viene de ambas partes (independientemente del tipo de pareja).

Así que ya saben, ¿quieren salir de la rutina? En vez de irse al motel, vayan a una exposición fotográfica. En vez de pasar viendo la televisión un sábado por la tarde, salgan a pasear al perro. Son esas cosas sencillas las que dan los ‘detalles’. Unirse a un club deportivo ayuda a mantener la ‘ansiedad física’ al margen.

Yo por lo pronto, me respeto y quiero lo suficiente como para evitar obligarme a hacer algo por costumbre y rutina, pero por sobre todo, quiero y respeto lo suficiente a mi pareja como para  obligarle a hacer algo que le va en contra de su idea, de lo que espera de mí como persona y como pareja. Culpen a la edad si quieren, pero es cierto que el romanticismo se va perdiendo con la vida acelerada que vamos propiciando. Así que habría que comenzar a recuperarlo.

Kiki Zown

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