Redes

Posted On 15 enero, 2014 By In ESPECIALES, Reportajes And 674 Visitas

Redes y enredos… Debate en la plaza pública

Las discusiones no son algo nuevo; la mayoría de los grandes sucesos de la historia tuvieron su origen en un malentendido o en una sencilla, comprensible pero a veces temible condición humana: No saber ponerse de acuerdo; una incapacidad innata de casi todas las personas en este planeta para comprender que no todos podemos pensar de la misma manera.

Pero a pesar de los seis mil años de historia que tenemos a cuestas, aún escuchamos gritos por las calles, mentadas de madre de todos los colores y sabores; esos reclamos viscerales que encuentran su origen en un insulto cualquiera, o en la simple distracción de un chofer fastidiado por el intoxicado tráfico.

Los reclamos están en cualquier calle, los insultos son fáciles de rentar en alguna casa u oficina y hasta la red de araña mundial (Internet) es también ya un menú bastante rico de insultos y descalificaciones entre políticos, artistas e inadaptados sociales.

El  desarrollo y crecimiento de las redes sociales -esos sistemas de comunicación entre personas a través de la web-, han contribuido a que el flujo de información global sea mucho más rápido; han diversificado las fuentes de información permitiendo que las personas comunes y corrientes, se transformen en emisarios de las noticias, muchas veces más efectivos que los “voceros oficiales” o “comunicadores tradicionales”.

Espacios como twitter o facebook ya no son elementos que se puedan menospreciar en la dinámica informativa global, hoy en día inciden directamente en el flujo de las noticias, en las discusiones de temas importantes para las sociedades así como en la difusión de arte, cultura… y sentido.

Lo que se twittea o se postea ya no es una frase que se pierde en el aire cibernético, es algo que aporta, nutre, provoca u ofende, tal y como le ocurrió a la maestra Idalia Hernández Ramos, profesora en un CBETIS en ciudad Madero, Tamaulipas, que en septiembre del año pasado, tras recibir un insulto de una alumna vía twitter, pensó que era buena idea confrontarla en clase y exigirle una disculpa públicamente.

El problema fue cuando la alumna, ahora ofendida, buscó el apoyo de sus padres, de las autoridades de la escuela y hasta de la Comisión Estatal de Derechos humanos, al grado que consiguió que la maestra –ofendida original- fuera despedida de plantel.

El caso en sí mismo da para un debate interminable, pero uno de los temas que se desprenden y cuyo diálogo no puede esperar más, es el de una posible regulación legal en torno al uso de las redes sociales y su libertad de expresión.

Para muchos, a pesar de los aspectos positivos de divulgación e interacción que existen al interior de las redes, el desmedido debate y la descalificación es algo dañino y que debería encontrar una medida regulatoria.

Sobre todo, quienes encuentran un problema en esta característica de las redes, son las figuras públicas, principalmente políticos, quienes antes vivían alejados del juicio popular, pero que en la red social son víctimas, como cualquier otra persona, de la opinión lacerante de cualquier ciudadano en torno a su trabajo.

A estos se suman periodistas, actores, y demás miembros de la “farándula”, para quienes sus errores no encuentran excusa alguna. Muchos, incluso, viven ya con temor de cometer cualquier traspié, pues saben que cualquier cosa que digan, hagan o hasta piensen, podría ser usada en su contra dentro de la jungla de la web.

A estas alturas, es decir, ya segunda década del siglo XXI, estas situaciones son más que cotidianas, sin embargo, no falta el diputado que eventualmente aparece ante las cámaras de televisión declarando “la urgencia de una legislación para Internet que evite el abuso y los crímenes cibernéticos…”

Ante este tipo de opiniones, los protagonistas del diálogo y debate en las redes no se hacen esperar; tachan este tipo de actitudes de represoras, temerosas, hipócritas y hasta antidemocráticas. Y aunque hasta ahora, parece no ser un tema que levante gran ámpula entre las esferas políticas más importantes, lo cierto es que el debate ya está sobre la mesa.

Jorge Armendáriz, radicado en San Luis Potosí, ha ganado gran reconocimiento entre los usuarios de Internet y los medios de difusión locales por su cuenta @Potosinos_slp, donde se difunden noticias, opiniones y se alimenta el debate sobre todos los temas que inquietan a los potosinos.

En entrevista para Librevía, Jorge afirmó que las redes no deben regularse, pues la clave de su éxito es justamente la apertura y la libertad que las personas tienen en ellas y que no han encontrado en ningún otro espacio.

“Si comienzan los candados, la gente se irá, y va a ser como cualquier otro medio, como la televisión o la prensa, donde las cosas no se dicen abiertamente. La gente está en las redes, porque encuentran una ventana para decir lo que en otro lugar no pueden”.

Sin embargo, considera que sí deben existir normas que protejan a las personas dentro de las redes, pues ya son espacios peligrosos y empleados por los delincuentes, sobre todo en temas como la pederastia, la pornografía infantil, el secuestro y las finanzas.

“Debe haber candados y regulaciones pero en aspectos muy específicos, como el tema bancario, no es justo que un tipo te robe los ahorros de tu vida sólo por hackear una computadora; también aquellos temas que involucran delitos y cuestiones más delicados como la pornografía infantil, ahí sí debe haber regulación, pero en el uso cotidiano, no”.

Para Jorge Armendáriz, el ciudadano ha encontrado en las redes sociales una catarsis, algo que le permite expresar sus inquietudes y frustraciones respecto a la realidad que vive todos los días, y que los canales tradicionales de información no siempre presentan con toda claridad o veracidad.

“La gente ve las cosas como son, ve una ciudad con problemas, con delincuencia, con baches, y luego en un informe de gobierno le dicen que San Luis es la octava maravilla y que es una ciudad digital, pues obviamente sabe que le están engañando, entonces en las redes expresan lo que piensan y encuentran personas que también les dicen las cosa como realmente son”.

Este es uno de los objetivos de su cuenta, que surgió por la necesidad de divulgar e intercambiar ideas, y en la cual, hoy en día muchos potosinos han encontrado el lugar preciso para informar los sucesos en tiempo y forma, muchas veces, mejor que los medios tradicionales.

“Gente de algunos periódicos me ha dicho que han tenido que publicar notas que originalmente iban a tapar, únicamente por la gran difusión que la noticia en cuestión tuvo a partir de esta cuenta; y no sólo de la mía, pasa en toda la red”.

El creador de @Potosinos_slp,  compara a la red social con la plaza pública, un lugar de todos, donde cualquier persona puede hacerse presente, expresar lo que quiere, y también atenerse a las consecuencias de sus palabras y de su interacción. “Es como ir a la plaza, y en el mismo lugar, habrá muchas personas, muchos son diferentes a ti pero todos son parte del lugar, tú decides si vas a la plaza, decides con quien hablar en la plaza y tú mismo decides si te vas de ahí”.

Bajo esa lógica, aunque en ocasiones parece que las confrontaciones por Internet rayan en la intransigencia, también es cierto que lugares como Twitter o Facebook son ventanas abiertas para la pluralidad de ideas y permiten a cualquier persona algo que hace años, sobre todo en países como el nuestro, parecía imposible: Que su voz y sus pensamientos sean tomados en cuenta.

 Luis Josué Martínez