RAQUEL

Posted On 4 noviembre, 2013 By In Entrevistas And 1120 Visitas

RAQUEL MATA MARTÍNEZ. El difícil camino de ser maestro

“Hay que demostrar con hechos y no palabras las cosas”

 

Jorge Torres

 

Son cuarto para las 10 de la noche, Raquel abre la puerta de la casa, tras un breve saludo se dirige al baño a toda prisa y enseguida toma un vaso de agua, ha sido un día largo para ella pues viene de una manifestación magisterial, se sienta y empieza a platicar como estuvo su día. Así comienza todo.

“Queline”, como le dice su hermana, es alegre, aunque las veces que la he visto luce un semblante serio, en corta distancia Raquel es una chica alegre, le gusta bromear, le gusta jugar con su hermana Lidia, es amante de salir al centro a pasear, de comprar zapatos, de disfrutar de unos ricos tacos, pero sobre todo, es feliz de ver a su hermana y saber que cada fin de semana volverá a ver a sus papás con los cuales tiene una lejanía por la misma dinámica de su trabajo.

Raquel nació hace 23 años en Ahualulco, San Luis Potosí en el seno de una familia humilde dedicada al campo. A lo largo de su vida sus papás se han esforzado para que ella tuviera los estudios básicos. A los 18 años, terminada su educación preparatoria, Raquel decide iniciar su camino en la educación, para ello, lo primero que hace es ingresar al Consejo Nacional de Fomento Educativo. En sus padres ella encontró apoyo, aunque algunos pensaban que repetiría la historia de una hermana, Raquel me cuenta sobre esa historia.

“Recuerdo mucho una ocasión donde un tío me preguntó que era lo que hacía porque ya no me veía mucho en el rancho, le contesté que daba clase en CONAFE, fue difícil, porque lo que me respondió fue que haría lo mismo que una hermana, que se metió también a dar clases, que me casaría y me quedaría ahí, sentí una gran rabia dentro de mí pero me la trague en ese momento. Cuando llegué a casa, llorando le conté a mi mamá y ella me dijo que les demostrará que yo podía, desde entonces esas palabras se convirtieron en un arma por eso siempre he dicho que hay que demostrar con hechos y no palabras las cosas”.

A pesar de que le daba mucho coraje que pensaran que ella repetiría la historia de su hermana, su papá la apoyó y antes de todo encontró el apoyo que necesitaba en su madre, la cual, fue un soporte, “ella me apoyó mucho, con eso fue suficiente” menciona

Complicado, eso fue estar en CONAFE, inició dando clases en kinder y en primaria, después la pasaron a capacitadora en donde tenía que visitar comunidades en las cuales revisaba el trabajo de los maestros, de los alumnos y hacer planes de trabajo educativos en los puntos endebles de las escuelas, obviamente no era un trabajo fácil, “muchas veces caminaba grandes distancias para llegar a las comunidades, me daban los lugares que tenía que visitar y llegaba a inspeccionar el trabajo de los maestros y el avance de los alumnos, tenía que hacer un reporte para entregar avances de las estrategias educativas que se implementaban y que tanto se avanzaba en ellas, me pagaban pero no había apoyo en transporte y alimentación, eso yo me lo pagué, era un arduo trabajo, pero me ayudó mucho”

Entre risas, Raquel me dice que se va a bañar, al día siguiente tiene que levantarse a las 5 de la mañana para irse con los demás maestros a Villa de Ramos a la escuela donde actualmente da clases, pero al parecer Raquel se siente a gusto y aunque ya prendió el boiler, se vuelve a sentar y sigue hablando recordando momentos.

Su salida de CONAFE fue para cerrar un ciclo, pues después de estar tres años bajo la misma dinámica, ella quería volver a dar clases, obviamente dentro de CONAFE era complicado y al salir de ese lugar se fue directamente a picar piedra a la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado y al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en donde buscaría meterse como fuera para tratar de empezar a dar clases.

Raquel buscó ingresar a la Universidad Pedagógica Nacional para preparase pero como necesitaba estar dando clases para ingresar consiguió, mediante sus esfuerzos y después de poco más de un mes sin trabajar, que le dieran un contrato para dar clases en Villa de Ramos.

Actualmente Raquel es maestra en la escuela Benito Juárez de aquel municipio en donde tiene a su cargo el segundo año de primaria, a pesar de las carencias que existen, me cuenta que la escuela está bien, hacen falta apoyos. Ella misma compra de su bolsillo el material que necesita, los útiles que faltan, se costea el viaje hasta allá, su estancia y comidas.

Su rutina comienza desde el domingo por la noche cuando después de visitar a sus padres en Ahualulco llega a San Luis junto con su hermana menor, cerca de las 9 de la noche hace algunas actividades con ella, checa pendientes y duerme alrededor de las 11. Al día siguiente se levanta a las 5 de la mañana, toma un taxi de su casa para ya sea irse en camión a la escuela o bien irse con otros maestros que están por el rumbo, llega casi una hora antes de las clases, empiezan las clases, sale alrededor de las 2 de la tarde.

Ya por la noche checa pendientes y duerme, así es su semana hasta los viernes en los cuales regresa a San Luis para ir los sábados temprano a la Universidad, después cerca de las 3 o 4 de la tarde se va con su hermana a su casa en Ahualulco y ahí comienza de nuevo.

Muchas veces vemos de lejos las cosas y no comprendemos lo complicado que ha sido para las personas el sobresalir en lo que hacen, Raquel es una de esas personas que día a día lucha por un objetivo claro: Obtener su plaza de docente; ella misma me cuenta los que ha sacrificado, los momentos familiares que se ha perdido, el dinero que ha invertido, el tener que crecer al ritmo de su carrera, pero al final de camino lo que más ha sido difícil es el estar lejos de la familia.

“¿Ha sido difícil Raquel, han valido la pena los sacrificios?” Le pregunto, se hace un silencio, recuerdos pasan por su mente y reflejan en su rostro, “Sí, lo ha valido, cuando llego a casa, cuando mi papás ven lo que he logrado, que no les he fallado, que no repetí esa historia de mi hermana, que las propias personas que me rodean en la comunidad saben que soy maestra y me saludan con respeto, me desean buena suerte, es ahí donde todo los sacrificado, ha valido la pena”.

“Como dice mi papá, querer es poder” con esta frase que ha sido emblema, no sólo de ella, sino de sus hermanos, Raquel se despide, se va corriendo al cuarto, es hora ya de bañarse para descansar, al día siguiente seguirá su camino para seguir buscando ese objetivo que estoy totalmente seguro conseguirá.