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Posted On 8 marzo, 2016 By In internacional, NOTICIAS, SLIDER And 317 Visitas

“Querido Jefe (a), este 8 de marzo guárdese las flores e iguale los sueldos”

Se viene otro 8 de marzo, y nada nuevo se ve bajo el sol, las municipalidades agasajan a sus mujeres con servicio de peluquería y manicure gratuito, con masajes y clases de yoga al aire libre, regalos para cultivar la belleza y el cuerpo. Y por su parte, en la oficina los (as) jefes (as) te reciben con flores y chocolates.

Ante esto es importante responder mujeres: “Querido Jefe (a), este 8 de marzo guárdese las flores e iguale los sueldos”. Porque el día de la mujer no es un día que existe para resaltar la belleza femenina, no es un día para que te regalen chocolates y flores, no es un día en el que deben “regalonearte” por el simple e involuntario hecho de ser mujer. Porque somos todos seres humanos, a algunos les toca ser hombre y a otros les toca ser mujer y no por eso eres mejor o peor que otro y no por eso eres superior o inferior a otro, somos seres humanos con igualdad de derechos y deberes. No por nada existe la ‘declaración universal de los derechos humanos’, que antes se llamaba ‘declaración universal de los derechos del hombre’, y que no por casualidad cambió de nombre. Somos iguales y la igualdad es un derecho..

Tenemos derecho a caminar tranquilas en la calle, tenemos derecho a sueldos dignos, tenemos derecho a no querer ser madres y que nos dejen de cobrar el útero en los planes de salud, tenemos derecho a ocupar puestos parlamentarios, tenemos derecho a abortar, tenemos derecho a elegir libremente como vestir, tenemos derechos ….
Miles de mujeres a fines del siglo XIX dieron su vida exigiendo esta igualdad, y hoy, dos siglos después estamos igual o peor. Hoy en pleno siglo XXI no puedes elegir sobre tu cuerpo, hoy en pleno siglo XXI te llevan presa si decides abortar, hoy en pleno siglo XXI un embarazo no deseado sigue siendo solo responsabilidad de las mujeres, hoy en pleno siglo XXI te encuentras con comentarios como: “¿y por qué no lo pensó antes?”.

Hoy en pleno siglo XXI una mujer de 30 años paga el 75% más que un hombre en una isapre por el simple hecho de tener un útero, obviamente los hombres han organizado miles de movilizaciones reclamando por esta injusticia, porque un (a) posible hijo (a) también es su responsabilidad, pero no han sido escuchados (ironía).

Hoy en pleno siglo XXI los sueldos de mujeres que ocupan un mismo rango que un hombre son un 30% más bajos. Sin dejar de mencionar que los altos cargos siguen siendo reservados para los hombres en la mayoría de las empresas, de hecho en los ámbitos que más encontramos fuerza laboral femenina son en áreas relacionadas con la educación, la salud y la limpieza, como una extrapolación del rol femenino de madre y dueña de casa al espacio público.

Hoy en pleno siglo XXI, seguimos encontrándonos con una publicidad ampliamente machista, en dos ámbitos, es decir, perpetuando los estereotipos u objetivando el cuerpo femenino.

Hoy en pleno siglo XXI, si viajas con una compañera de ruta dirán que viajaste sola, porque la compañía de una mujer no es válida.

Hoy en pleno siglo XXI, nos siguen viendo como indefensas, frágiles y delicadas, y ya es hora de decir BASTA.

Basta mujeres de seguir perpetuando estos estereotipos, basta mujeres de conformismos, que no sea con una flor y un chocolate que te cierran la boca.

Es hora de decir BASTA, queremos los mismos derechos y los mismos deberes, no queremos que nos digas “linda”, “preciosa”, “guapa” o “guachita rica”, porque no somos adornos ni floreros, nuestra función en la vida no es ser lindas.

Tenemos derecho a caminar tranquilas en la calle, tenemos derecho a sueldos dignos, tenemos derecho a no querer ser madres y que nos dejen de cobrar el útero en los planes de salud, tenemos derecho a ocupar puestos parlamentarios, tenemos derecho a abortar, tenemos derecho a elegir libremente como vestir, tenemos derechos ….

Tenemos derechos mujeres, y ya es tiempo de empoderarse porque si no, la muerte de miles de mujeres que se conmemoran de una u otra forma en este mal entendido 8 de marzo “Día de la Mujer”, no habrá servido de nada.

Por Daniela Acevedo.