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Posted On 6 enero, 2015 By In Por la libre, SLIDER And 558 Visitas

Por la libre…. Para empezar ¿de qué nos tenemos que agarrar?

Empezar algo desde cero, invariablemente, supone numerosos retos:

Si se construye una nueva casa hay que echar buenos cimientos, contratar a un buen “maistro” y comprar buen material: Nada de segunda, pura calidad.

Si se inicia un proyecto laboral, hay que evaluar costos, analizar posibilidades de éxito y fracaso; pesar los pros y contras, anticipar cualquier escenario. Trabajar duro, esperarlo todo, pero luchar porque venga lo mejor.

Pero si se trata de un estado (uno de derecho o de chueco, ya ni se sabe), las cosas son más complicadas: Reiniciar las labores de aquello que llaman administración pública es labor de peso, de constantes sinsabores, de insomnes jornadas y de estómagos blindados.

2015 no es –ni será- cualquier año. (No será un “año más”).

Los últimos meses de 2014 constituyeron unas de las épocas más difíciles para cualquier gobierno, del cual se tenga memoria. De más está repasar la sensación de violencia e impunidad que se desprende de los casos Iguala y Tlataya.

Sobra decir que las Casas de Higa desempolvaron la vieja percepción de los gobiernos priistas sometidos por la corrupción, incapaces de rendir cuentas; y con una crónica disfunción para dar la cara ante la sociedad de un modo digno; con carácter y reconocimiento de que, por donde se le vea, esto parece conflicto de interés y que, por lo menos, una disculpa no sobraba en alguno de los discursos robóticos del presidente.

Y hablando de don copetes;  empezó el año diciéndonos que se pasó las fiestas navideñas ideando siete acciones para ayudar a las familias a que la cuesta de enero no sea tan ruda.

Según analistas por aquí y por allá, las palabras de Peña Nieto cada vez carecen más de forma, fondo, substancia, y por tanto, credibilidad. No es que no se quiera creer en él; es que, no parece empeñarse mucho en recuperar la fe de sus gobernados.

Ahora se fue a Washington, una visita que fue planeada en agosto del año pasado, antes de Ayotzinapa, antes de la Casa Blanca, y antes de que todo el mundo de fantasía que construyó ante la opinión internacional se le desplomara.

En San Luis, iniciar éste año, es terminar sexenio y sacar del closet los zapatos de campaña;

En el PAN ya hay tres precandidatos: Una senadora con mucho ímpetu pero menos conocimiento de la ciudadanía; un ex embajador que trae ganas pero poca fuerza; y un dos veces ex candidato que va por la tercera oportunidad en seis años de acceder a un cargo que ya se la ha negado en dos ocasiones.

Pero por lo menos ya tienen precandidatos definidos, en el PRI no saben qué hacer, apenas definieron sus métodos para escoger aspirantes a diputados –y por cierto lo hicieron en lo obscurito, en pleno apagón del 5 de enero-. Pero por más que buscan, no encuentran perfiles sólidos que logren el milagro que hace un sexenio cierto doctor consiguió, mismo galeno que hoy ya está lejos de sus mejores días.

Y al gran gallo del PRD –que más bien era Pollo- lo mandaron a la SEIDO, se le investiga por nexos con el crimen organizado. Orden directa de la PGR, deseo total de la cúpula priista gubernamental, mancuerna cuasi-divina entre Toranzo Fernández y Ochoa Rojas; donde a estas alturas, éste último es quien tiene más ganas de trabajar y de mandar.

Ante tan desalentadores escenarios, iniciar 2015 es una tarea para la cual hay que agarrarnos de algo. Es evidente que la clase política no es una opción, menos la economía –el dólar sigue disparándose-; tal vez… otra vez, como cada enero desde hace tiempo, sólo nos podamos tomar fuerte y bonito de eso que ya, tristemente, muchos llaman ilusión.