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Posted On 15 enero, 2014 By In EDITORIALES, Por la libre And 845 Visitas

Por la libre… Ahora o nunca

Catorce años han pasado desde que, las multitudes alrededor del mundo se aglomeraban en torno al pánico que desataba el final e inicio del milenio.

Ocho años han transcurrido desde que, unas elecciones incuestionablemente reñidas pero, para muchos, cuestionablemente ilegítimas, provocaron un parte-aguas en la vida política de México.

Más de 1,500 días han pasado frente a nosotros desde aquel año 2009, cuando un brote epidemiológico sin precedentes asustó la tranquilidad de más de uno, hasta provocar, hábitos higiénicos, en muchos casos también sin precedentes.

En ese mismo año, ya superada la contingencia sanitaria, los potosinos tuvimos que asumir una nueva emergencia, que ya ha durado casi cinco años y que se llama “nueva administración priísta”.

Si bien es cierto que no es bueno caer en el exagerado pesimismo, por más que le rascamos no encontramos algo digno de presumir por parte de nuestro ya no tan afamado doctor gobernador.

El ya lejano 2009 aún resuena como una anécdota nostálgica, el 6 de julio de aquel año, cientos de potosinos dijeron confiar en la capacidad de aquel hombre por el cual votaron a causa de verle una facha de señor bonachón, “este no ha de ser tranza como los otros”, pensaron muchos.

Y no nos consta que sea tranza, pero en los hechos nos consta que no supo avanzar, que no ha podido tomar las riendas del estado para hacerlo caminar… Y si el 2009 es tan presente en nuestra mente es porque pareciera que, para los potosinos el tiempo no ha avanzado mucho.

2014 debe ser un año decisivo para todo México:

Las reformas entrarán en marcha.

Los pactos terminarán su luna de miel.

La etapa de tolerancia para el presidente de la república ha terminado.

Y la era de pedir cuentas el Gobernador Toranzo ha comenzado.

Año de mundial, es cierto, y de muchos conciertos y eventos,  pero esperamos que este sea el periodo en que  los potosinos tengan algo que celebrar emanado desde su tierra, y que no inicie el calvario de clamar desesperadamente por un nuevo cambio de timonel en este barco.