Darbel

Posted On 9 enero, 2014 By In Entrevistas, ESPECIALES And 951 Visitas

Gabriela d´Arbel… Palabras sin disfraces

No se trata de una escritora menor; desde hace años se ha ganado el respeto de muchos colegas y lectores, no sólo en San Luis Potosí, también en otros lugares del país. Incluso ha logrado amistad y cercanía creativa con escritores que pueden presumir de tener una influencia nacional, como es el caso de Xavier Acosta.

Hasta ahora mi referencia sobre ella, es sólo a través de sus palabras escritas; las de sus libros anteriores, y las de los cuentos que solía publicar en Facebook. La conozco también por lo que han escrito sobre su obra otros reporteros en las secciones culturales de los diarios potosinos. Pero nunca he tenido el gusto de charlar con ella.

Sin embargo, me recibe como si fuéramos viejos amigos, me saluda con una alegría injustificada, su sonrisa es contagiosa, y con su amabilidad, transforma una fría oficina en el mejor escenario para platicar sobre libros, palabras y emociones.

“Un Gorro Ruso” es su más reciente publicación, su primer libro de poemas, editado por el Ayuntamiento de San Luis Potosí y que ella misma califica como el más sincero de sus trabajos.

-Para Gabriela d´Arbel ¿Qué representa “Un Gorro Ruso”?- Es la pregunta que abre esta conversación.

“Un gorro ruso es un cambio y un giro de trescientos sesenta grados. Son poemas, tras un proceso de tres libros de cuentos, y de muchos años en los que escribí narrativa, me di cuenta que ya se habían agotado todos los recursos, entonces busqué una nueva forma de narrar, y se abrió una nueva puerta a través de la poesía. Es una nueva forma de contar historias, más fragmentada”.

Gabriela nació en Guadalajara, Jalisco en 1970, desde 1973 radica en la capital potosina, ciudad donde creció, y en la cual descubrió su pasión por las letras. Me cuenta que escribe desde muy niña, cuando en las páginas de un diario registraba sus más inocentes vivencias.

Años después su talento creció junto con ella y se convirtió en una escritora por vocación. Por mucho tiempo se dedicó a escribir cuentos pero asegura que durante años no se atrevió a explorar otras formas de escribir, esto por causa de la etiqueta de “narradora” que recibió a muy temprana edad.

“Todos tenemos etiquetas y a veces es difícil deshacerse de ellas; en mi caso me dijeron: Tú eres narradora y empecé a escribir así”.

No obstante, su talento lograba trascender cualquier imposición social y rápidamente sus textos se ganaron el respeto de sus amigos, maestros y otros escritores. Un íntimo amigo y que además has sido uno de sus mentores en la literatura, el maestro y también escritor Norberto de la Torre, fue quien la instó a dejar la narrativa para sumergirse de lleno en la poesía.

“Norberto me decía: En tus textos hay una poeta atrapada, pidiendo a gritos salir, y entonces comencé a escribir poesía”.

Gabriela asegura que pese haber escrito narrativa por muchos años, siempre le costó trabajo ser una escritora de textos largos y densos. “Siempre tiendo a condensar y me cuesta mucho trabajo cuando debo extenderme”. Por ello, a través de la poesía se ha reencontrado consigo misma como escritora, pues en este género logra contar las más profundas historias mediante textos pequeños pero cuyo significado sigue siendo enorme.

“El hecho de que sean poemas y sean textos más cortos no quiere decir que sean más fáciles, al contrario, detrás de cada poema hay un proceso muy largo de investigación. Cada palabra tiene un trasfondo, un significado y una historia”.

A través de esta nueva forma de contar historias, Gabriela afirma que encontró una liberación, una suerte de catarsis literaria, y en cierta forma volvió a ese “primer amor” por la escritura. “Me siento mucho más cómoda haciendo poesía, y creo que lo anterior ya fue, los libros pasados ya hicieron lo que tenían qué hacer y ahora sigo creando pero en esta nueva etapa”.

“Un Gorro Ruso” contiene poemas basados en crímenes, en relatos de amor y hasta en películas. Para realizar cada uno, d´Arbel debió primero explorar sus más íntimas emociones para externarlas a modo de palabras, y después, alimentarlas con experiencias ajenas; con otras historias.

La escritora se introdujo en la vida misma para poder construir poemas que expresan algo desde lo más profundo de su corazón pero en los cuales, cualquier persona logra identificarse. Pues en las palabras de “Un Gorro Ruso” están nuestras calles, nuestra gente, nuestras alegrías y nuestros temores.  No es un texto de denuncia, es un tramado de las más puras emociones humanas al servicio del lector, y en palabras de su autora, es “Literatura Experimental”.

El libro consta de cuarenta poemas, seis de los cuales están basados en algunas de sus películas favoritas como “El Resplandor” de Stanley Kubrick y “Los Pájaros” de Alfred  Hitchcock. Ha sido muy bien recibido, esto a pesar de la sorpresa de muchos ante su cambio de género.

No obstante, ella se dice libre ya de las etiquetas y de las ataduras a cualquier estilo, “más que formar parte de tal o cual género, somos escritores, somos creadores, somos artistas, hoy escribo poesía, pero el día de mañana quizá vuelva a la narrativa, siempre y cuando me siga sintiendo cómoda contando y creando historias, eso es lo que no debe cambiar”.

Finalmente la conversación termina, me regala unos ejemplares de su “Gorro Ruso”, le pido que firme el mío y dejo esa oficina con una emoción placentera, me recuerda a aquella sensación que se tiene cuando luego de terminar un buen libro, desearías comenzarlo de nuevo.

Luis Josué Martínez