KAFKA

Posted On 17 julio, 2014 By In Reportajes, SLIDER And 802 Visitas

Franz Kafka… Idealista, revolucionario y resignado

Si en el mundo de la literatura universal existe un personaje arquetípico del Forever Alone idealista, pero resignado a su realidad, burócrata por obligación y extricto en el cumplimiento de las formas, pero que en el interior resulta un revolucionario inconforme total, no sólo con su exterior sino sobre todo con su interior, tomando toda la conjunción de circunstancias con humor, con humor negro… muy negro, ese es el checo Franz Kafka.

Franz, nacido en la antigua Checoeslovaquia en 1883 en la ciudad de Praga, provenía de una familia bastante particular para la época, ya que el matrimonio que lo conformaba era por un lado de una familia pudiente y acomodada germana-judía por parte de su madre; en cambio su padre provenía de una familia de muchas carencias en la propia ciudad de Praga, por lo que un matrimonio de tal índole en aquellos años era casi inconcebible.

Dadas las circunstancias, el padre de Franz era un hombre frío y recio, que todo el tiempo lo presionaba y constantemente se sintió decepcionado de su hijo, según el sentir del propio Franz, en cambio su madre pasó a tomar un lugar menos preponderante, ya que su padre fue el que se apropió de los bienes de ella y poco a poco se estableció entre la clase alta de la ciudad, no sin dar muchos traspiés.

Estos hechos convirtieron a Franz en un joven muy tímido, que constantemente en su interior no se sentía “a la altura de las circunstancias” y mucho menos estar a la altura de su padre, quien siempre le procuró un espíritu competitivo, por lo que le proporcionó la oportunidad de estudiar en la Universidad, en un inicio filosofía, pero al poco tiempo por influencia del padre, se cambió a derecho y se licenció como abogado.

Al poco tiempo conseguiría un empleo de bajo rango en los tribunales de la ciudad, pero debido a su competencia en el trabajo fue ascendiendo rápidamente, hasta el momento en el que su rango le permitió tener un sueldo y un horario más holgado, lo que a la postre derivó a que comenzara a escribir de manera más formal, principalmente con la temática de la absurda burocracia y las inexplicables situaciones sin sentido de la vida cotidiana, evidentemente influenciado por su acontecer laboral.

Se dice además que su exageración en el tema de la engorrosa burocracia y la mecanización de la sociedad de principios del siglo XX, no fue sólo por su experiencia personal sino que estuvo de alguna manera sesgada por ser partidario de Karl Marx y la idea socialista, asi como también de ser afín a las organizaciones anarquistas de la época.

Pero la vida de Kafka contrario a ser sencilla y acomodada, se convirtió en un verdadero martirio, ya que en sus obras se denota que le desagradaba su vida laboral, pero tampoco tenía mucha suerte en su vida amorosa, pues estuvo relacionado con distintas mujeres, pero nunca pudo concretarse en matrimonio de manera formal, principalmente por las quejas de sus parejas por el constante delirio existencial de Kafka.

Desde 1917 apenas a los 34 años de edad, a Franz le fue diagnosticada Tubercolosis, por lo que el resto de su vida se la pasó sufriendo la enfermedad, entrando y saliendo de sanatorios, pero sin perder la oportunidad para seguir escribiendo, de hecho cuando más prolífico fue, es justamente en este periodo de su vida, pero sólo fueron unos cuantos años, ya que el 3 de junio de 1924 murió a los apenas 40 años de edad, pero en algún modo afortunado, ya que en su condición de judío no vió la segunda guerra mundial y el holocausto nazi en el que murieron sus familiares, ejecutados en los campos de concentración.

Cabe destacar que en vida sólo se publicaron algunos pocos textos de Franz Kafka, pero la mayoría los atesoraba simplemente para él mismo, sus amigos y familiares, ya que se cuenta que antes de morir encomendó a uno de sus amigos, Max Brod, que destruyera todas sus obras, lo cual evidentemente no hizo, sino que se puso a revisarlas, y aquellas que consideró mejores, se dedicó a impulsar su publicación, pero sin duda esto habla del carácter retraído e ensimismado de Franz.

Hoy en día en español y en otros idiomas se utiliza el término Kafkiano para describir alguna cosa o situación que sea realmente un embrollo, que sea como un trámite tedioso, burocrático e innecesario, además de este legado involuntario (como la mayoría de su obra) por parte de Franz Kafka, se encuentra uno más profundo que es el indirecto, ya que grandes autores de la literatura universal como Albert Camus, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez y hasta Juan Rulfo denotan la fuerte influencia Kafkiana.

Samuel Estrada