Estereotipos

Posted On 8 enero, 2014 By In ESPECIALES, Reportajes And 753 Visitas

De pelotas y estereotipos

Al ver la lluvia de críticas y comentarios negativos en torno al hecho de que el Gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez regalara un balón de fútbol a un niño en silla de ruedas, me hizo reflexionar sobre el gran costal que los humanos y, en este caso, los mexicanos cargamos: Un costal lleno de estereotipos, prejuicios y limitaciones.

Y es que frases como: “qué pendejo el gobernador”, “es una burla”, “¿cómo se le ocurre?” “pobre chavo”, no hablan más que del reflejo de nuestra mente, de nuestras propias limitaciones; de los incapaces que nos sentimos a veces de realizar nuestros sueños a pesar de las circunstancias, a pesar de las adversidades.

Siendo sensatos, tenemos que reconocer que un balón de fútbol es simplemente una pelota. ¿Quién en su etapa escolar no jugó fútbol con un balón de vóley, basquetbol con uno de fútbol y así muchas otras cosas. Pero no, ¿Cómo podemos pensar que un niño en silla de ruedas va a divertirse con un balón de futbol?… ¡Que tontería, que barbaridad, que insulto!

Sin duda es difícil quitar estereotipos y sé de la carga que tenemos al vivir en un país “pambolero” por tradición, pero no podemos y no debemos quedarnos ahí como sociedad.

Ejemplos tenemos miles conocidos, y cientos de miles sin conocer sobre quienes se atreven y rompen con frases como: “cómo va a ser presidente si es indígena”, “cómo va a votar si es mujer”, “cómo va a practicar deporte, si es discapacitado…”, o es que ¿de verdad creemos que este joven nunca podrá hacer uso de este balón?, ¿que por estar en una silla de ruedas no puede jugar, divertirse, triunfar en algún deporte?

Me viene a la mente la película “Le Scaphandre et le Papillon” que narra la historia de Jean-Dominique Bauby, quien luego de sufrir una embolia masiva y poder mover únicamente el parpado de un ojo, escribe el libro del mismo nombre, en que está basado la película. O al increíble, Juan Ignacio Reyes, por mencionar sólo a alguno, nadador mexicano que ha ganado decenas de medallas de natación en competencias internacionales, contando solamente con una extremidad en su cuerpo. Situaciones, supongo difíciles si quiera de imaginar para quienes se encuentran ofendidos con la acción de Márquez Márquez.

¿Es acaso necesario que pasen cuatro años para que, como sociedad, recordemos por medio de los Juegos Paralímpicos, de las capacidades, ímpetu y garra que ponen las personas con alguna limitación física y que deciden dedicar su vida al deporte? De verdad espero que este joven sea un caso de éxito, y que mejor que un ambiente deportivo, y que entonces tenga la misma exposición mediática de quienes ahora piensan que es incapaz de divertirse con un balón de futbol.

Mención aparte merece la particular forma en que los mexicanos juzgamos a nuestros políticos, por una foto, por una frase, por una forma de vestir, que si bien es importante, muchas veces no nos permite profundizar realmente en sus acciones de gobierno, o en las acciones que cómo ciudadanos llevamos a cabo cada día.

Decir que un niño con alguna discapacidad física (dejando de lado los eufemismos) no puede divertirse con un balón de fútbol, independientemente de quien sea que se lo haya regalado, refleja mucho de nuestras propias limitaciones, de nuestros miedos, de los prejuicios que arrastramos. Abramos los ojos, abramos nuestra mente.

Carlos Cuéllar Arochi